Edgar Morin y KURUWI: Del Pensamiento Complejo a la Práctica Escolar
El famoso filósofo francés Edgar Morin planteó un reto urgente para el siglo XXI: superar la enseñanza rígida y fragmentada del siglo XIX para formar personas capaces de responder a la complejidad del mundo actual.
En KURUWI, este principio no se queda en la teoría. Nuestro modelo pedagógico traduce los pilares del pensamiento complejo en una práctica cotidiana desde la educación maternal hasta la primaria.
Educación para la «Tierra-Patria»
Morin propone cultivar la conciencia de que todos los seres vivientes compartimos una ciudadanía planetaria con responsabilidad ética comunitaria.
En KURUWI nutrimos cotidianamente la dimensión planetaria de niñas y niños, guiándolos para que se reconozcan y desplieguen como parte viva de este planeta.
En sintonía con la identidad planetaria de Edgar Morin, en KURUWI trascendemos la idea de educar únicamente para el éxito meramente individual. A la par cultivamos una ética interior para que las y los niños comprendan su interdependencia con la comunidad y la naturaleza, descubriendo que el verdadero valor de sus conocimientos florece cuando contribuyen al bien común y del planeta Tierra.
El equilibrio entre el individuo y la comunidad
Para Morin, el ser humano solo se comprende en la triada Individuo Sociedad Especie.
En KURUWI concebimos al niño como parte de una triada íntimamente relacionada: Persona-Planeta y Sociedad.
En el aula, se traduce este equilibrio a través de distintas modalidades de experiencias de aprendizaje:
- Trabajo personal: experiencias educativas para interiorizar, pensar, reflexionar y construir conocimiento desde las propias vivencias y recursos mentales.
- Trabajo en grupos pequeños: experiencias educativas para construir conocimiento con otros escuchando, analizando, dialogando y proponiendo.
- Interacciones en grupos mayores: Experiencias de participación en el aula y en la escuela que fomentan el debate, la colaboración, la empatía, la organización, liderazgo.
- Trabajo en Naturaleza: experiencias educativas inmersas en nuestros espacios de naturaleza donde los niños realizan diversos proyectos de investigación y contribución.
Así desarrollamos una “mente bien ordenada” (como sugería Morin), que conoce a la vez de manera amplia y profunda y se caracterizada por:
- Su capacidad de análisis, síntesis y argumentación es sólida.
- Su habilidad para conectar e interpretar la información en su contexto global.
Una escuela viva y en constante evolución
Los sistemas vivos no son estáticos: aprenden y se adaptan a su entorno. KURUWI es un modelo pedagógico vivo que dialoga continuamente con la investigación educativa global y las necesidades del presente.
La relación es bidireccional, la comunidad y la naturaleza nutren el modelo escolar y los estudiantes transforman su entorno a través de sus proyectos.
Integración de Saberes vs. conocimientos fragmentados
La escuela tradicional divide el saber en asignaturas desconectadas. Frente a esto, el modelo de KURUWI utiliza los proyectos transversales integradores (Trips, Ensambles) en los que se recorren diversos caminos de investigación, se utilizan distintos lenguajes (gráficos, digitales, plásticos, tecnológicos, lingüísticos, etc) y las disciplinas se cruzan en las experiencias de aprendizaje.
Una propuesta para la vida
Hacer vida los postulados de Edgar Morin en KURUWI demuestra que los niños son plenamente capaces de entender el mundo en toda su complejidad. Guiamos a niñas y niños para que comprendan la red de relaciones interdependientes que se dan en el mundo real a través de un aprendizaje integrado. A la vez abordamos las disciplinas pero no como parcelas desconectadas sino como herramientas integradas que cultivan una mente estructurada, crítica y capaz de entender el entorno que la rodea.Formamos estudiantes que comprenden su entorno y asumen con entusiasmo su rol en el mundo.
KURUWI: CONSTRUYENDO SABERES, BONDAD Y BELLEZA
